AL SOL

Me acerqué al puerto y me senté al refugio del espigón, no estaba sola pero no me importaba. La mañana era tranquila, las olas se mecían suavemente y el sol me calentaba con sus rayos de este invierno tan de otoño. No le pedía nada más a la vida estaba feliz, cerré los ojos disfrutando del momento, cuando de repente,  TUUUUU, TUUUU,  por Dios! Ya habían llegado! A la mierda el momento feliz con el puñetero fútbol.

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